¡Adiós amigo!
ADIÓS AMIGO
En los últimos estertores de la guerra de Bosnia (1992-1995) una unidad de Bersaglieri entraba en un pueblo recientemente quemado por los Chetnics serbios en su retirada. Acompañando a los militares italianos iban varios fotógrafos de distinta nacionalidad, entre ellos Jordi Roviralta, y esta es la historia de una fotografía que, no hizo él, pero refleja su grandeza y sensibilidad.
Me explicó Jordi que mientras seguía atento el lento avance de las tropas ante posibles trampas explosivas, oyeron unos maullidos lastimeros que provenían de una casa casi derruida donde aún el fuego lamía la madera. Entonces, me contó con esa singular excitación que sentía ante cualquier situación merecedora de su interés, que un veterano fotógrafo italiano, sin dudarlo se metió en lo que quedaba de la vivienda y salió con un gato en los brazos. Jordi fijó aquel rescate con su cámara, y algún tiempo después me regaló la foto en papel, sonriendo al confiarme que el compañero había adoptado al gato llevándoselo a Italia.
No era una instantánea que un reportero pueda vender a los medios, quizá hasta podía decirse que fuera insignificante para el periodismo; pero él captó un momento lleno de ternura que expresa muy bien el carácter y la personalidad de quien se entregó enteramente al oficio con alegría y devoción. Y siempre con esa nota de humildad que hace grande a las personas.
Tuve la oportunidad de trabajar con él durante varios años, y el privilegio de labrar una sincera amistad a través del tiempo; me impresionó su disposición y capacidad profesional. Nunca le vi rechazar un encargo o cualquier trabajo por arduo o aparentemente menor que fuera. Jordi siempre estaba allí y cumplía como el mejor. Probablemente porque era de los mejores.
Ambos compartíamos también el pertenecer a la UPIFC y, aunque en los últimos tiempos no coincidíamos demasiado, nos encontramos en la sede del sindicato de cuando en cuando. A veces, le pedía ayuda para solucionar algún encargo gráfico que me resultaba difícil de resolver. Jordi jamás me la negó, al contrario, de una manera generosa estuvo a mi lado muchas veces. Me consta lo hizo con todos los compañeros que recurrieron a él por distintos motivos.
Un repaso rápido por nuestra convivencia profesional me llena la mente de fotogramas que podrían constituir un buen archivo; y, que son para mí, como los numerosos instantes compartidos a nivel personal, el recuerdo permanente del compañero y amigo que el cáncer asesino nos ha arrebatado.
Aquella foto de Bosnia está entre las más apreciadas que guardo celosamente. Dicen que nadie muere del todo mientras se le recuerde, y a ti Jordi se te quiere y se te va a recordar mucho.
¡Adiós amigo!
Francisco Luis del Pino Olmedo.
Presidente de la Comisión de Garantías
Foto: Àlex garcía.
